viernes, 1 de julio de 2016

Un dia como hoy, perdíamos a Alem

"Les dice a sus amigos que se ausentara solo por un momento, y que se reunirá con ellos en el Club. Pide un coche de alquiler, se aleja unas cuadras y en el coche en marcha se pega un tiro en la boca. Habia muerto Del Valle, y la inminente presidencia de Roca era la prueba de la derrota de su partido. Se sentía incomprendido por sus propios correligionarios y maniatado para luchar contra el régimen. Sus amigos lo describen como Taciturno en los últimos tiempos, alimentándose a mates y galletitas, mal vestido y silencioso.
En el Bolsillo del saco encontraron varias cartas destinadas a sus amigos donde pedía perdón y explicaba sus razones. Llevaba ademas dos paquetes para su sobrino Miguel con algo de dinero. Unas de las cartas contenía su Testamento Político y en el sobre tenia la leyenda: A PUBLICAR.
En cuanto se difundió la noticia la gente empezó a acercarse al club donde lo velaron, el féretro fue cubierto por una bandera bordada por mujeres admiradoras y una multitud integrada mayoritariamente por obreros y por delegaciones de las provincias y del Uruguay, acompaño sus restos hasta la Recoleta." El libro de los Testamentos.




He terminado mi carrera, he concluído mi misión…Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí! Que se rompa pero que no se doble.
He luchado de una manera indecible en estos últimos tiempos, pero mis fuerzas -tal vez gastadas ya- , han sido incapaces para detener la montaña…y la montaña me aplastó…!
He dado todo lo que podía dar; todo lo que humanamente se puede exigir a un hombre, y al 
fin mis fuerzas se han agotado…y para vivir inútil, estéril y deprimido es preferible morir!
Entrego decorosa y dignamente lo que me queda, mi última sangre, el resto de mi vida!
Los sentimientos que me han impulsado, las ideas que han alumbrado mi alma, los móviles, las causas, y los propósitos de mi acción y de mi lucha -en general- , en mi vida, son, creo, perfectamente conocidos. Si me engaño a este respecto será una desgracia que yo no podré ya sentir ni remediar.
Ahí está mi labor y mi acción desde largos años, desde muy joven, desde muy niño, luchando siempre de abajo. No es el orgullo que me dicta estas palabras ni es debilidad en estos momentos lo que me hace tomar esta resolución. Es un convencimiento profundo que se ha apoderado de mi alma en el sentido que lo enuncio en los primeros párrafos, después de haberlo pensado, meditado y reflexionado mucho, en un solemne recogimiento.
Entrego, pues, mi labor y mi memoria al juicio del pueblo, por cuya noble causa he luchado constantemente.
En estos momentos el partido popular se prepara para entrar nuevamente en acción, en bien de la patria.
Esta es mi idea, éste es mi sentimiento, ésta es mi convicción arraigada, sin ofender a nadie; yo mismo he dado el primer impulso, y sin embargo, no puedo continuar. Mis dolencias son gravísimas, necesariamente mortales.
¡Adelante los que quedan!
¡Ah! Cuánto bien ha podido hacer este partido si no hubiesen promediado ciertas causas y ciertos factores…¡No importa! Todavía puede hacerse mucho. Pertenece principalmente a las nuevas generaciones. Ellas le dieron origen y ellas sabrán consumar la obra. ¡Deben consumarla!.
LEANDRO N. ALEM
Testamento político de Leandro Alem
Realizado en Buenos Aires, Argentina, el 1 de julio de 1896

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